Bienvenidos a la Ciudad de Mendoza, Capital Internacional del Vino, elegida como una de las 21 Ciudades más maravillosas del mundo según el sitio www.new7wonders.com.

Ubicada al pie de las más altas montañas de Los Andes, Mendoza es la puerta obligada al Océano Pacífico. El clima es agradable, templado con escasas lluvias y muy pocos días de viento, gracias a la protección de la cordillera.

La Ciudad de Mendoza se emplaza como una de las más importantes de la República Argentina, posicionada como el cuarto conglomerado del país, punto estratégico del desarrollo socio-económico del MERCOSUR y vínculo con Chile.

Se presenta con la fisonomía de una Ciudad Oasis, que encuentra en el riego artificial el fundamento de su existencia. Así sus elementos distintivos: arboledas, acequias, anchas veredas y remozados espacios verdes, ofrecen a residentes y visitantes una excelente calidad de vida. Mendoza cuenta con un parque artificial de 510 hectáreas, que lleva el nombre del Libertador de América, el General San Martín. 

A la Ciudad se puede llegar por avión, vía Aeropuerto Internacional Francisco Gabrielli, o por tierra, a través de las rutas nacionales Nº 40 y 7 que comunican Mendoza con todo el país de Norte a Sur y de Este a Oeste y también con Chile.

La Ciudad en su conjunto es un atractivo en sí misma, fundada en 1561 por Pedro del Castillo, su gastronomía ocupa un papel fundamental, en los hoteles con su comida internacional y en los pequeños restaurantes típicos y tradicionales de platos exquisitos. La variedad es extensa: desde asados y empanadas criollas hasta comidas étnicas de origen oriental, español o italiana, regadas con los mejores vinos de nuestra tierra.

Posee una dinámica actividad artística y cultural: teatros, museos, galerías de arte y muestras de artesanías enriquecen la oferta cotidiana. Abierta y siempre viva, los pubs, locales para distenderse y bailar, teatros, cines y casinos, permanecen abiertos hasta altas horas de la noche. La Ciudad es el punto de partida ideal para realizar excursiones hacia los importantes atractivos turísticos de la provincia, como los Caminos del Vino, la montaña, ríos, termas y reservas naturales. Por todo esto, la Ciudad de Mendoza, invita al visitante a reencontrarse con la naturaleza, la historia, nuevos amigos y por qué no, consigo mismo.

Nuestra Ciudad de Mendoza, nombrada el 30 de octubre de 1987 como Capital Internacional del Vino por la OIV y también designada 8ª Capital Mundial del Vino, forma parte de una Red Mundial junto a otras famosas ciudades vitivinícolas como Bordeaux o Florencia, entre otras, hecho que coloca a los vinos mendocinos en una  inmejorable posición en el mundo, siendo su variedad insignia el “Malbec”. Además, la Ciudad se posicionó entre las 21 Ciudades Maravillosas del mundo en el concurso “New 7 Wonders Cities”.

Por todo esto y mucho más, lo invitamos a conocer esta maravillosa Ciudad.

Atentamente,

Rodolfo Suarez, intendente.

Breve Síntesis de La Historia de La Ciudad

“Mendoza est à coup sûr la ville la plus pittoresque de l’Argentine”

H. Koebel, L’ArgentineModerneParis, 1908

“Mendoza es, sin duda,  la ciudad más pintoresca de la Argentina”

 

Legado indígena

En el sitio donde se implantó la ciudad de Mendoza, ya era conocido por los aborígenes locales, llamados “huarpes”, como Valle de Huentata o Huentota, y constituyó la frontera sur del Tahuantinsuyo del imperio Incaico. No se sabe con certeza la fecha en que los Incas arribaron al sitio de la actual Mendoza, pero puede suponerse que lo hicieron alrededor de 1481; unos setenta años antes de la primera llegada de los españoles.

En el imaginario social mendocino circula la creencia que los Incas ayudaron a los huarpes a reorganizar su sistema hídrico y esa percepción es correcta. En materia hídrica a la cultura Inca se le reconoce un desarrollo técnico superior a la cultura huarpe, por lo cual podemos suponer, con certeza, que éstos ayudaron a los aborígenes huarpes a sacar el mejor partido del recurso hídrico disponible en su territorio.

Dentro de estas construcciones mentales locales también se sostiene que los huarpes aprovecharon las fallas geológicas preexistentes para hacer discurrir el agua por medio de acequias (palabra de origen árabe, quienes introdujeron este sistema en España). Sin embargo, ello no les quitaría mérito a los huarpes por haber desarrollado esta estrategia adaptativa blanda respecto del ambiente, ya fuera solos o ayudados por aquellos “ingenieros incaicos” de los que habla la tradición.

 

Fundación colonial

En 1561, la corriente colonizadora venida desde Chile, con el Capitán Pedro del Castillo a la cabeza, fundó aquí una ciudad con el nombre original de “Mendoza, Nuevo valle de Rioja”, con una traza mínima de 5 por 5 manzanas y una plaza (la actual Pedro del Castillo, en el área fundacional). Para proveerse de agua en una zona semi desértica como es Mendoza, con un promedio de 220 mm de lluvias anuales, se volvió indispensable hacer uso de las acequias indígenas preexistentes no sólo para consumo humano, sino también para regar huertas y chacras, de las cuales se proveían de verduras y frutas.

Prontamente la joven ciudad definió su carácter agrícola y comercial, lo que le permitió sobrevivir lejos de los centros de civilización. Hacia 1575, y sobre un total de 260 ciudades americanas, Mendoza ocupaba el modesto lugar № 132.

Pudo sobrevivir, en tiempos que muchas otras ciudades iberoamericanas desaparecieron, gracias el hecho fortuito de ser el paso obligado en la importante ruta comercial y de tráfico de esclavos entre la ciudad de Buenos Aires con Santiago de Chile y Lima, la capital del Virreinato del Perú. A pesar de ello, tuvo fama de “tierra pobre y aislada” y nada hacía presuponer la importancia geopolítica que llegaría a tener en el presente, al ser la 4ª aglomeración argentina.

 

Entre virreinatos

Perteneció durante más de dos siglos como Corregimiento de Cuyo a la Capitanía General de Chile, desde 1561 hasta 1776, fecha en que se incorporó al recién creado Virreinato del Río de la Plata, actual Argentina. De allí puede explicarse la vocación hacia el Pacífico de la economía y la cultura mendocinas.

La blanca ciudad colonial, con construcciones de adobe y barro, de una sola planta, en general, y techos planos sin tejas,  tenía estrechas calles de tierra (9,50 m) prácticamente sin veredas, y cuando las había, no superaban los 0,70 m, y no poseía árboles en sus calles. Estos, cuando existían, estaban en el interior de las propiedades, en algunos de los varios patios internos de las casas coloniales, junto con otros frutales y parrales. Un modelo muy diferente del actual.

La presencia del Gral. San Martín, primero, como gobernador (1814) y luego como organizador del Ejército de los Andes (1817), la jerarquizó y legitimó entre sus pares, en tiempos de la lucha por la independencia americana, y sacudió la tranquila vida provinciana. Luego de las guerras internas que finalizaron con la sanción de la Constitución y la Organización Nacional (1853), la ciudad y la provincia se pusieron en marcha.

 

La ciudad resiliente

Pero, fue en 1861 cuando Mendoza, aquella ciudad de barro, es asolada por un violento terremoto que la destruye. Esta catástrofe fue también una bisagra en la historia de la ciudad. Reconstruirla fue difícil en tiempos en que la joven república no contaba con recursos para el salvataje de una ciudad en estado de desastre y se tardó más de veinte años en recuperar la población perdida en el cataclismo. Sin embargo, estas calamidades naturales, aluviones, terremotos, etc., impulsaron la sensación, entre los mendocinos, de que Mendoza era imbatible por la pertinaz acción constructiva de sus habitantes y un cierto conservadurismo social, temeroso a los cambios abruptos, telúricos o políticos.

Esta nueva fundación de la Mendoza moderna la hizo abrigar pretensiones de singularidad entre sus pares argentinas ya que su Pueblo Nuevo pos terremoto, un cuadrado de 8 por 8 manzanas, con una gran plaza parque central de 4 manzanas, la actual Plaza Independencia, donde se ubicaría la nueva Casa de Gobierno, la Catedral y la Legislatura, pretendió erigirse en el nuevo centro de la ciudad. Otras 4 plazas, de una manzana cada una, ubicadas en las diagonales del polígono pos terremoto completan este urbanismo neoclásico del siglo XIX.

 

Crecimiento económico y político

El año 1885 marca dos hitos importantes en la historia de la ciudad, por un lado: el comienzo de la limpieza de escombros de la Ciudad Vieja o pre-terremoto y, por el otro: la llegada del ferrocarril que la vinculó definitivamente con el país atlántico y con la capital Buenos Aires.

A partir del post-terremoto, y de la mano de una élite dirigente de carácter oligárquico ingresó en la modernidad de fines del siglo XIX, de una manera original y propia, pese a que su mirada era, naturalmente, hacia los modelos europeos o anglosajones. A pesar del punto de vista político y social, se generó, un consenso sobre el proyecto de provincia y ciudad moderna que querían.

Como aciertos, este grupo de elite que comandó el otro cruce de siglo, del XIX al XX, tiene en su haber: el cambio del modelo económico de la provincia (del modelo harinero y de engorde de ganado al modelo vitivinícola), más acorde a las ventajas comparativas de Mendoza y, sobre todo, a la instrumentación de un modelo urbano exitoso.

Gobiernos conservadores se alternaron con populares y ambos, tomaron a la ciudad como emblema para sus anhelos de legitimación política y, es más, lo lograron. Pocas ciudades pueden jactarse de ser, ellas mismas, la mejor expresión de un modo de entender la política y la administración ciudadana.

La Ciudad de acequias y arboledas

En efecto, la ciudad-bosque de la que hoy los mendocinos se enorgullecen, fue gestada, hacia fines del siglo XIX y comienzos del XX, gracias al hecho de preexistir un sistema de acequias callejeras que proveía de agua potable a la ciudad y que flanqueaba las calzadas. Es decir, contrariamente a lo que suele creerse, las acequias no fueron hechas para regar los árboles, sino que, como ya había acequias, se los pudo plantar e irrigar convenientemente.

Sus características más destacadas son: calles anchas (de 20 m) y avenidas (30 m) arboladas, con veredas de dimensiones generosas (en torno a los 4 m, aunque las hay más anchas), que facilitaron una exteriorización de la vida urbana hacia “elaperto” de la que había carecido la Mendoza colonial; la concreción del gran Parque Público del Oeste (actual Parque Gral. San Martín), la obra emblemática de la dirigencia mendocina y la construcción simbólica de aquella modernidad y que evoca en su diseño y equipamiento al famoso Parque o Bois de Boulogne en la ciudad de París.

 

Cambios y mejoras arquitectónicas

El diseño original de este Parque Público del Oeste trazado por el arquitecto francés Charles Thays en 1896 tuvo transformaciones y adaptaciones a las condiciones materiales y biogeográficas locales. El trazado que hoy conocemos es fruto de ese proceso de adecuación del diseño original. Ello no le resta méritos a Thays, le agrega méritos a los mendocinos que prosiguieron la tarea.

De escala metropolitana, es la gran realización colectiva de los mendocinos, a pesar de las otras necesidades vitales de entonces (agua potable, cloacas, etc.) que se postergaron para priorizar al incipiente parque. En síntesis, en la gestación de un modelo urbano propio y que resultó ser un óptimo contenedor para una ciudad que creció y se desarrolló hasta el límite soportable del patrón de oasis.

En el haber del siglo XX merecen destacarse: el mejor conocimiento de la ingeniería antisísmica, lo que permitió una edilicia más segura y más osada; el desarrollo de obras de equipamiento y una mejora de la salubridad pública (aguas corrientes, cloacas, viarias, etc.).

 

El desarrollo social en el espacio urbano

Acallados los ecos del primer Centenario de la Revolución de Mayo (1910), los de la Gran Guerra del ‘14 y, ya en escena un nuevo sector social en la administración provincial y municipal, conformado básicamente por las capas medias, surge una nueva e intensa preocupación de éstas por la actividad intelectual. Aumentan las alternativas de usos urbanos fuera de los hogares y el centro de la ciudad se convierte en la gran opción: restaurantes, cafés, teatros, cines, comités partidarios, meetings políticos, clubes, etc.

El Plan Regulador de 1941, el más ambicioso e integral de las proyectaciones que se hicieron para el área metropolitana y de cuyas propuestas se concretaron, aunque parcialmente, el Centro de Gobierno o Centro Cívico de 1948, la idea de una ciudad universitaria, la idea de un gran Parque Central en los ex terrenos del ferrocarril San Martín, la Avda. de Acceso Este y la Avda. Costanera, etc.

La unión de la Ciudad Vieja y la Ciudad Nueva a través de la antigua calle de San Nicolás, actual Avda. San Martín, se fue constituyendo, a lo largo del tiempo, en el nuevo centro comercial de ambas partes de la ciudad.

Esta característica urbana diferencia a Mendoza de todas las demás ciudades argentinas, cuya vida comercial y cívica se organiza alrededor de sus plazas principales y no, como es el caso de Mendoza y, en lo lejano, el modelo de París, con su célebre Avda. Champs-Élysées. En ambos arquetipos urbanos, todo lo importante que pasa, o se festeja, se lo hace a lo largo de una calle, en nuestro caso La Avda. San Martín: desde los festejos deportivos, a la fiesta vendimial, las protestas, las marchas, etc.

 

Obras destacadas de la Ciudad

Ya en tiempos más recientes, merecerían citarse como obras plausibles la idea de la Peatonal Sarmiento (en 1989) y la propuesta de reforma integral del Área Fundacional (1991) como puntapié inicial de recuperación de la Ciudad Vieja pre terremoto; el Parque Central una vieja iniciativa de 1941 recién concretada en el 2007; u otros parque más recientes como el Parque Lineal o el Paseo Mosconi.

En lo arquitectónico, en general, el patrimonio que pasa de un siglo al otro son, en general, obras singulares en una ciudad con pocos ejemplos monumentales en su arquitectura. Entre los más emblemáticos merecen citarse el Pasaje San Martín y la ex sede del Banco Hipotecario (1928), el Edificio Gómez (1954), entre otros.

 

Un modelo nacional e internacional

Pretenciosa y orgullosa de sus logros, Mendoza le ha disputado incluso a la capital de la república ser generadora de modelos: de ciudad, de gobernantes, de estilos políticos, no siempre verdaderamente justificados. Tuvo, sin embargo, en la década del 1930/40, ciertos destellos de innovación, opacados por un excesivo conservadurismo político y en llevar a fondo las nuevas ideas que se propusieron.

La base de su éxito urbano se asienta en el hecho de ser una ciudad con calles espaciosas (planteadas luego del terremoto, desde 1863) todas arboladas y con un sistema de acequias urbanas que le dan un carácter distintivo y único en el mundo, y una escala de la edificación en armonía con la arboleda que la circunda.

La arboleda urbana (nacida a partir de 1872 y expandida no sólo a la ciudad sino también a la periferia urbana) le da a la ciudad más calidad ambiental y una homogeneidad que no puede darle su edilicia urbana.

La Ciudad de Mendoza, actualmente trabaja para su postulación como “Patrimonio de la Humanidad”, por parte de UNESCO, por ser el único ejemplo en el mundo de una ciudad que ha conservado un sistema de riego urbano que tiene su origen en la cultura incaica y que, con adaptaciones y mejoras, perdura hasta el día de hoy

Jorge Ricardo Ponte

Investigador del Conicet, Autor del Libro:“Mendoza, Aquella Ciudad de Barro. Ilustrado. Historia de una ciudad andina, desde el siglo Xvi hasta nuestros días”. 1ª Ed. Buenos Aires. Editado por el Conicet, 2008. Imprenta Unión, 656 Págs.

A Brief Summary of The History of The City

“Mendoza est à coup sûr la ville la plus pittoresque de l’Argentine”

H. Koebel, L’Argentine Moderne, Paris, 1908

“Mendoza is, without doubt,  the most picturesque city in Argentina”

 

The place where the city of Mendoza was established was already known by the local Aborigines, or “Huarpes” as they were known, as the Valley of Huentata or Huentota, and constituted the southern border of Tahuantinsuyo of the Inca Empire. It is not known with certainty the date that the Incas arrived at the site of the present day Mendoza, but it can be supposed that it was around 1481, some seventy years before the arrival of the Spaniards.

 

Mendocinos believe that the Incas helped the Huarpes to reorganise their water system. In terms of water, the Inca culture is recognised as having a technical development superior to that of the Huarpe culture, so we can assume, with certainty, that they assisted the Huarpes in making the best use of the water resources available in their territory.

 

It is also argued that the Huarpes took advantage of pre-existing geological faults to make water flow through irrigation ditches or acequias. The word ‘acequia’ comes from Arabic, and it was they who introduced this system in Spain. However, this by no means detracts from the Huarpes for having developed this adaptive strategy, whether alone or helped by the “Inca engineers” of which tradition speaks.

 

In 1561, a stream of settlers arrived from Chile, with Captain Pedro del Castillo at the head. They founded a city with the original name of “Mendoza, Nuevo valle de Rioja”, with a minimum 5 by 5 block plan, and a square (The current Pedro del Castillo, in the Área Fundacional).

 

To provide water in a semi-desert area such as Mendoza, with an average annual rainfall of 220mm, it became indispensable to use pre-existing indigenous acequias not only for human consumption, but also to irrigate orchards and fields, which provided them with vegetables and fruits.

 

Soon the young city had a defined agricultural and commercial character, which allowed it to survive far from centres of civilisation. By 1575, and out of a total of 260 American cities, Mendoza occupied the modest place of № 132.

 

It was able to survive, in times when many other Ibero-American cities were disappearing, thanks to the fortuitousness of being the all important commercial route and slave trade passage between the city of Buenos Aires and Santiago de Chile and Lima, the capital of the Viceroyalty of Peru. In spite of this, it had a reputation for being a “poor and isolated land” and had not yet assumed the geopolitical importance that it has today as the 4th agglomeration of Argentina.

 

Between Viceroyalties

For more than two centuries, between 1561 to 1776, it belonged to the Captaincy General of Chile and was known as Corregimiento de Cuyo. From here, the vocation towards the Pacific of the economy and culture of Mendoza can be explained. It was then incorporated into the newly created Viceroyalty of the Rio de la Plata, present day Argentina.

 

This white colonial city, made up generally of mud and adobe constructions and flat roofs with no tiles, had narrow dirt roads (9.50 m) with almost no sidewalks, and when these did exist, they did not exceed 0.70m, and there were no trees in its streets. Trees were generally within properties, in some of the several internal courtyards of colonial houses, along with other fruit trees and parrales. A very different model from the one we see today.

 

The presence of General San Martin, first as Governor (1814) and later as organiser of the Army of the Andes (1817), prioritised and legitimised himself among his peers during the struggle for American independence, and shook the quiet provincial life. After the internal wars that ended with the sanction of the Constitution and the National Organisation (1853), the city and the province were set in motion.

 

The resilient city

But, it was in 1861 when Mendoza, ‘that city of mud’, was ravaged by a violent earthquake which razed it to the ground. This catastrophe was also a hinge in the history of the city. Reconstructing it was difficult at a time when the young republic had no resources for the rescue of a city in a state of disaster and it took more than twenty years to recover the population lost in the cataclysm. However, these natural catastrophes, floods, earthquakes, etc., boosted the feeling, among Mendocinos, that Mendoza was unbeatable by the persistent positive action of its inhabitants and a certain social conservatism, wary of abrupt, telluric or political changes.

 

This new foundation of modern Mendoza resulted in feelings of uniqueness among its Argentine peers due to its New Town post-earthquake status. There was a square of 8 by 8 blocks, with a large central plaza park of 4 blocks, the current Plaza Independencia, where the new Government House would be located, the Cathedral and the Legislature, intended to be erected in the new centre of the city. Another four squares, one block each, located in the diagonals of the post earthquake polygon completed this neoclassical urbanism of the nineteenth century.

 

Economical and political growth

The year 1885 marks two important milestones in the history of the city. The first was the beginning of the clearing up of rubble of the Old City (pre-earthquake) and the second was the arrival of the railway that definitively linked it with the rest of the country, the Atlantic and the capital Buenos Aires.

 

After the earthquake and from the hand of a ruling oligarchical elite, Mendoza entered the modernity of the late nineteenth century, even though the fact that its gaze was naturally towards European or Anglo-Saxon models. In spite of a political and social point of view, it generated a consensus on the project of the province and a modern city that they wanted.

This elite group, that commanded the other crossing of the century, from the XIX to the XX, has to its credit: the change of the economic model of the province (from flour and cattle fattening, to viticulture), more in line with the comparative advantages of Mendoza and, above all, the implementation of a successful urban model.

 

Conservative governments alternated with populist ones and used the city as a symbol for their longings for political legitimacy and, moreover, they succeeded. Few cities can boast that they are the best expression of a way of understanding civic politics and administration.

 

 

The City of the irrigation ditches and groves

In fact, the ciudad-bosque (city-forest) of which Mendocinos are very proud of, was created towards the end of the nineteenth century and the beginning of the twentieth century, thanks to a pre-existing system of street irrigation ditches (acequias) that provided drinking water to the city.

 

Contrary to what is usually believed, the acequias (irrigation ditches) were not made to water the trees, but, since they were already there, trees were planted and irrigated properly.

 

Its main features are: wide streets (of 20 m) and treelined avenues (30 m), with sidewalks of generous dimensions (around 4 m, although there are wider ones), which facilitated an exteriorisation of urban life towards “the open”, something that colonial Mendoza lacked; The creation of the great Parque Público del Oeste (Public Park of the West) now General San Martín Park, the emblematic work of the leadership of Mendoza and the symbolic construction of modernity that evokes in its design the famous Bois de Boulogne in Paris.

 

Architectural changes and improvements

The original design of this Public Park of the West was by the French architect Charles Thays in 1896, and was transformed and adapted to local material and biogeographical conditions. The layout that we know today is the result of this process of adaptation of the original design. This does not detract from the merits of Thays, but instead credits the Mendocinos who continued the task.

 

Similar in scale to that of any metropolitan park, it is the great collective realisation of Mendocinos, in spite of other vital necessities of that time (drinking water, sewers, etc.) that were postponed to prioritise the park.

In the beginning of the twentieth century, the best knowledge of anti-seismic engineering allowed for safer and more daring buildings; the development of public works and improved public health (running water, sewers, roads, etc.).

 

The social development in the urban space

After the first Centenary of the May Revolution (1910) and post the Great War of 1914, a new social sector in the provincial and municipal administration appeared, the middle class, who had an intense concern in intellectual activity.

Alternatives outside the home increased and the city centre became a great option: restaurants, cafes, theatres, cinemas, party committees, political meetings, clubs, etc.

 

The Regulatory Plan of 1941, the most ambitious and integral of the projects that were designed for the metropolitan area and whose proposals materialised, although only partially, were the Centre of Government or Civic Center of 1948, the idea of a university city, the idea of a large Central Park in the former space of the San Martín railway, the Avenue de Acceso Este and the Avenue Costanera, etc.

 

The union of the Old City and the New City through the old street of San Nicolás, present day Avenue San Martín, was, over time, constituted into the new commercial centre of both parts of the city.

 

This urban characteristic distinguishes Mendoza from all other Argentine cities, whose commercial and civic life is organised around its main squares and not, as is the case of Mendoza and Paris, with its famous Champs Élysées. In both urban archetypes, everything that happens, or is celebrated, is done along a street, in our case Avenue San Martín: from sports celebrations, to the Vendimia party, protests, marches, etc.

 

Noted works of the City

It is worth mentioning that in more recent times there have been plausible public works such as the idea of the Sarmiento Peatonal (in 1989) and a comprehensive reform of the Foundational Area (1991) as an initial kick-off for the recovery of the pre-earthquake Old City. The Central Park, an old initiative of 1941, completed in 2007; Or other more recent parks like the Parque Lineal or the Paseo Mosconi.

 

In architectural terms, heritage sites that pass from one century to the other are, in general, unique works in a city with few monumental examples of its architecture. Among the most emblematic are the Pasaje San Martín and the former headquarters of the Banco Hipotecario (1928), the Gómez Building (1954), among others.

 

A national and international model

Pretentious and proud of its achievements, Mendoza has even tried, although not always successfully, to compete with Buenos Aires in terms of the city, its rulers, its political styles.

 

It had, however, in the decade of 1930/40, certain flashes of innovation, overshadowed by excessive political conservatism and in carrying out the new ideas that were proposed.

 

The reason for its urban success is based on the fact that it is a city with spacious streets (after the earthquake from 1863) all treelined and with a system of urban irrigation ditches that gives it a distinctive and unique character and a scale of buildings in harmony with its surroundings.

 

The urban grove (planted from 1872 and expanded not only to cover the city but also to the urban periphery) gives the city gives the city more environmental quality and a homogeneity that cannot be given by its buildings alone.

 

The City of Mendoza, is currently working towards its nomination as a “World Heritage Site”, by UNESCO, as the only example in the world of a city that has a preserved urban irrigation system with its origins in the Inca culture and that, with adaptations and improvements, has lasted until the present day.

 

Jorge Ricardo Ponte

INVESTIGADOR DEL CONICET, autor del libro: “MENDOZA, AQUELLA CIUDAD DE BARRO. ILUSTRADO. Historia de una ciudad andina, desde el siglo XVI hasta nuestros días”.

1ª ed. Buenos Aires. Editado por el CONICET 2008. Imprenta Unión, 656 págs.

Mendoza tiene un clima árido y continental, las temperaturas presentan una importante oscilación anual y las precipitaciones son escasas.

El verano es cálido y húmedo, es la época más lluviosa y las temperaturas medias están por encima de los 25 °C.

El invierno es frío y seco, con temperaturas medias por debajo de los 8 °C, heladas nocturnas ocasionales y escasas precipitaciones. La caída de nieve y aguanieve son poco comunes, suelen darse una vez por año, aunque con poca intensidad en las zonas más altas de la ciudad.

La zona en la que está fundada presenta clima semidesértico y su provisión de agua sólo es posible en los oasis, donde los ríos que bajan de las cumbres de los Andes derraman sus turbulentos torrentes de agua.

Dentro de las principales ciudades se encuentran construidas acequias, encargadas de regar los árboles a los costados de las calles.

mapa ciudad

Límites del Departamento de Capital

De acuerdo a lo establecido en la Ley del 18 de septiembre de 1880, actualizado su texto a la nomenclatura contemporánea de calles, sitios y la vigencia de la Ordenanza 3494/2002, los límites del Departamento Capital son los siguientes:

Este: canal Cacique Guaymallén y Bajada de Arrollabes.

Norte: línea definida por los ejes de calles: Los Pescadores, Ramírez, Coronel Díaz, Av. San Martín, eje del Zanjón de Los Ciruelos, eje del Colector Aluvional del Barrio San Martín, Calle Tupungato, eje de calle Notti, Av. Champagnat, Cerro Banderita Norte, Boulevard Cerro Los Gemelos hasta el punto LN6 y desde allí en línea recta hacia el Oeste uniendo los puntos LN5 y LN4 hasta la Sierra de Uspallata.

Sur: la línea determinada por los ejes de calles Brasil, Irigoyen, Beltrán, eje del Zanjón Frías hasta el dique de igual nombre, por el costado Oeste del mismo hasta el hito LS2 levantado por la Municipalidad de Capital y desde allí en línea recta hasta el Oeste uniendo los puntos LS3 y LS4 hasta la Sierra de Uspallata.

Oeste: línea definida por las Altas Cumbres divisorias de las aguas de la Sierra de Uspallata.